¿Quién Soy?

Aroa Varela

Fundadora & Maestra Pastelera

Todo comenzó con una chispa de curiosidad. Un día cualquiera, me encontré explorando recetas de postres en Internet, sin saber que estaba a punto de descubrir una pasión que cambiaría mi vida. Empecé de forma autodidacta, horneando mis primeros bizcochos, probando rellenos y decoraciones, y sintiendo una conexión inmediata con el mundo de la pastelería.

Lo que al principio era un pasatiempo se convirtió rápidamente en una obsesión dulce. A medida que ganaba experiencia, comencé a especializarme en técnicas más complejas: tartas personalizadas, macarons, chocolates artesanales… Cada nueva receta era un reto, pero también una oportunidad para expresarme con creatividad.

Me di a conocer a través de las redes sociales, compartiendo mis creaciones y conectando con personas que, como yo, valoran lo hecho a mano, lo auténtico y lo delicioso. Gracias al apoyo de esa comunidad que creció conmigo, en 2020 decidí dar el paso más importante: abrir mi propio obrador. Así nació Las Tartas de Jacinta en Santa Cruz, un lugar donde cada dulce se hace con amor, mimo y el deseo de sorprender.

Hoy sigo formándome con grandes profesionales de la repostería porque creo firmemente en la mejora constante. Cada cliente, cada evento y cada pedido es una oportunidad para crear algo único, para transformar una idea en una tarta y un momento en un recuerdo inolvidable.

Las Tartas de Jacinta es más que una pastelería: es el resultado de un sueño horneado a fuego lento, con ingredientes de calidad, pasión por lo que hago, y un propósito muy claro: ilusionar, sorprender y conquistar corazones con sabor.

Curiosidades sobre Aroa Varela

❓¿De dónde viene el nombre "Las Tartas de Jacinta"? ¿Tiene un significado especial o una historia detrás?

El nombre de la pastelería es el apodo de mi familia materna, una familia de mujeres fuertes y decididas que siempre han sido mi modelo a seguir en mi vida, por eso he querido homenajearlas.

Mi primer encargo me lo hizo una compañera de trabajo que quiso demostrarme que podía hacerlo y fue muy gratificante y al mismo tiempo sentí una gran responsabilidad. Mis compañeras eran quienes probaban todo lo que hacía en mis cursos y me gustó mucho que confiara en mí por primera vez.

El momento más decisivo para mí vino después de tener a mi hija y tomarme un tiempo para estar con ella. Volver a trabajar después de ese tiempo me hizo ver lo mucho que me gustaba la pastelería y que realmente era al trabajo que deseaba volver. En ese momento decidí abrir mi pastelería.

Me encanta el proceso de búsqueda de ideas y ese momento en el que todo encaja y es justo lo que buscaba. Pero lo más gratificante es ver la cara de la persona que la recibe y saber que has acertado y le has hecho feliz, sobre todo cuando se trata de un/a niño/a.

Me encanta trabajar con chocolate, en este momento es lo que más me apasiona porque aún tengo tanto que aprender… ¡y aprender me encanta! También amo decorar galletas, hacer macarons y las masas levadas son las cosas que más me gusta hacer.

Que guste nuestro trabajo, no hay mayor satisfacción que esa.

Buenas materias primas, saber hacer y mucho cariño.

Me gustaría que sintiera felicidad, esa felicidad que solo da probar algo que te gusta muchísimo.

Lo imagino llenando de felicidad a más personas y quizás en más lugares… ¿Quién sabe?

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